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TELENY

Vitathatatlan, hogy Oscar Wilde (1854-1900) igazi zseni volt, hiszen csak egy zseni tudja oly szélsőségesen megosztani a közvéleményt, mint ahogy tette ezt ő. A tragikus sorsú nagy deviáns bizarr, megrendítő, rejtelmes pályájú könyvével jelentkezik a kiadó, egy megdöbbentő művel forró erotikáról, szerelemről és megszállottságról. Pompás, szórakoztató, ugyanakkor igen szomorú szenvedélytörténet ez a homoerotikusnak is nevezhető regény, mely a már-már beteges rögződés és a nagyon is emberi hűtlenség drámája, s bizony olyan könyv is a Teleny, melyet a világirodalmi köztudat még pár évtizeddel ezelőtt is szégyellt és figyelmen kívül hagyott. A történet elsősorban a Teleny és Camille Des Grieux között kibontakozó szerelmi kapcsolatról szól. Köntörfalazás nélkül, nyíltan mond ki a szerző olyan dolgokat, amivel megbotránkoztatja az olvasót. Érzékletesen ábrázolja a francia bordélyok duhaj mindennapjait, a különféle szeretkezések legintimebb pillanatait. Ám nem csupán ebből áll a mű, hiszen az író egyúttal lerántja a leplet kora társadalmáról is, görbe tükröt állítva a viktoriánus kor erkölcsi normái elé. A fiatal Camille és Teleny mindent elsöprő szerelme meghiúsul, a társadalom bűnösnek tartja az ifjú szerelmeseket, az a társadalom, amely a valóságban sokkal nagyobb fertőben van, sokkal mocskosabb bűnök terhelik, az a társadalom, amely Wilde-ot is kivetette magából, s csak később ébredt rá, hogy egy kivételes művésszel, a 19. századi irodalom legnagyobb alakjával művelte ezt. A kötetről ajánló olvasható: www.ekultura.hu

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Részletek a könyvből

completo mis pensamientos, provocando en mi una considerable suma de
preocupaciones y molestias.
La confesion gue me hizo el cochero de todos los detalles de lo ocurrido me
llenaba de horror, y me preguntaba si no me incumbia a mi una parte de
responsabilidad en este acto de desesperación. Hice, pues, todo lo posible para
clue la encuesta del fiscal no llegara a acusar al principal culpable.
Por otro lado, si bien yo no habia llegado a enamorarme de aouella muchacha,
había al menos hecho todo lo posible por estarlo, y su muerte me conturbaba.
Mis negocios se hubieran ciertamente resentido de mi estado de ánimo, de no ser
por mi principal empleado, oue era en realidad mucho más patrón mio clue yo
suyo, y oue viendo el ouebranto clue padecían mis nen/los, me persuadió de clue
realizara una corta gira de negocios por el extranjero, oue de no efectuarla yo,
tendria oue ser de incumbencia suya.
Todo este cúmulo de circunstancias consiguió apartar mis pensamientos de
Teleny, oue hasta entonces los había acaparado por completo. Creía con esto
haber logrado olvidar por completo a Teleny, y me felicitaba por haber logrado
dominar una pasion gue tan miserable me hacía a mis propios ojos.
A mi Vuelta, no solamente rehuía su presencia, sino clue evitaba incluso leer
cuanto en los periódicos hacia referencia a el, y cuando veia su nombre colocado
en algún cartel, apartaba la vista, a pesar de la atracción oue su nombre ejercía
en mi. Hasta tal punto temía caer de nuevo bajo su diabólica influencia. Pero me
preguntaba si seria capaz de evitarlo para siempre. LAcaso el más fútil
acontecimiento podía hacer oue nos encontráramos de nuevo cara a cara? LY
entonces...'.7
Cuando esta aprension comenzaba a rondarme la cabeza, intentaba persuadirme
de gue su imperio sobre mi había concluido; y para atianzarme en esta
conviccion, decidi saludarlo la primera vez gue volviera a encontrarlo. Por lo
demás, alimentaba yo la esperanza de gue pronto acabaría abandonando la
ciudad, al menos momentaneamente, si no para siempre.
Pero poco después de mi Vuelta, y estando yo con mi madre en un palco del
teatro, de repente la puerta se abrio, y en el umbral apareció Teleny.
Al verlo un color se me fue y otro se me vino, mis rodillas comenzaron a tembla r, y
mi corazon a latir con fuerza; senti oue todos mis buenos propósitos de poco
antes se esfumaban de repente. Disgustado conmigo mismo, al constatar mi
debilidad, torné rápidamente mi sombrero y, casi sin saludar al artista, me precipité
como un loco fuera del palco, dejanclo a mi madre el cuidado de disculparse por
mi extrana conducta. Pero, apenas me hallé fuera, senti gue una fuerza irresistible
me empujaba a volver y pedir disculpas. De lo oue sólo la vergüenza logró
salvarme.
Al volver al palco, mi madre, asombrada y mortificada, me preguntó la causa de
mi brutal manera de comportarme hacia un artista de tanto talento, a guien todo el
mundo festejaba y halagaba.
-- Hace apenas dos meses, si mal no recuerdo —dijo —, no había para ti pianista en
el mundo clue pudiera comparársele, y ahora, poroue toda la prensa se ha vuelto
contra él, Lya no te parece digno ni de un saludo?
-- LOue la prensa está contra él? —pregunté sorprendido.
-- iCómo! LNo has leido las criticas clue se vienen publicando últimamente sobre
él?
-- No, tengo más cosas oue hacer gue ocuparme de los pianistas.
-- Pues bien, parece gue últimamente no se muestra muy dentro de sus cabales.
Varias veces, después de haber aparecido su nombre en los carteles, dejó de
presentarse. Esto ha causado un efecto deplorable, y tanto más cuanto clue, en
sus últimos conciertos, ejecutó sus partituras de un modo pesado, lánguido, muy
distante de la brillantez de su primer estilo.
Mientras mi madre hablaba, sentia como si una mano me oprimiera el corazón, y
tuve clue hacer un esfuerzo para parecer tan indiferente como pude.
-- Lo siento por él —dije con displicencia -- , pero supongo clue la damas lo
consolarán de las criticas adversas y sabrán castigar sus dardos.
Mi madre se encogió de hombros. Estaba muy lejos de poder adivinar mis
pensamientos secretos y saber hasta gue' punto deploraba yo mi modo de actuar
hacia aouel Adonis a ouien... — inútil era ya disimularlo por más tiempo y seguir
mintiendo — amaba más clue nunca.
Al dia siguiente me procure todos los periódicos gue mencionaban su nombre, y
reconocí —ouizás sea fatuidad por mi parte pensarlo —, pude reconocer, digo, oue
desde el mismo dia oue había dejado de asistir a sus conciertos, habia estado
ejeculando de modo tan lamentable gue los criticos, benevolos al principio,
terminaron por cansarse, coaligandose contra él, para intentar conducirlo a
apreciar más justamente a su público y a sí mismo.
Ocho dias más tarcle, aproximadamente, tul a escucharlo. Y me sorprendí al
comprobar el cambio operado en el en tan poco tiempo. No solamente parecía
preocupado y abatido, sino gue se mostraba pálido, demacrado, enfermizo. En
cuestión de pocas semana, había envejecido varios ar'10s. Pude constatar en el

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